Lecturas: He 16,1-10 / Jn 15,18-21
Intenciones del Cenáculo Misionero: Dedicamos los sábados a María, Reina del Cenáculo Misionero. Hoy oramos:
Para un crecimiento en nuestra devoción a María, Reina del Cenáculo Misionero, roguemos al Señor.
Por la terminación de la opresión y la desigualdad de todas las mujeres, roguemos al Señor.
Por el desarme, especialmente el nuclear - que lleve a la paz mundial, roguemos al Señor.
Por los miembros del Apostolado del Cenáculo Misionero de Santa Anita, Santa Ana, Michoacán, México, roguemos al Señor.
Por los miembros del Cenáculo Misionero, especialmente nuestros enfermos, roguemos al Señor.
Por los miembros difuntos del Cenáculo Misionero, especialmente Hna. Dorothea Welch, MSBT, 1925, roguemos al Señor.
Lectura: Si el hombre reflexionara y tratara de comprender, se daría cuenta que esta María, la bendecida de las generaciones, es prueba de otro orden de cosas - del lugar en que la fe y la religión tienen que ser los que nos guíen. La fe y la religión son mucho más valientes y no temen hacerle frente a este hecho gigantesco. Debemos buscar la razón de su triunfo en otro orden, el orden sobrenatural. Al hacer esto, el misterio y la contradicción se desvanecen y, a la luz de lo sobrenatural, todo aparece tan hermoso, tan sencillo y tan claro (MCM, p. 124/166).