Lecturas: 1 Cor 4,1‑5 / Lc 5,33‑39
Intenciones del Cenáculo Misionero: Dedicamos los viernes al misterio de la Pasión y Muerte del Señor. Hoy oramos:
Por una devoción mayor al misterio del sufrimiento, muerte y resurrección de Jesús, roguemos al Señor.
Por nuestros benefactores, vivos y difuntos, roguemos al Señor.
Por la terminación de toda clase de discriminación, roguemos al Señor.
Por los miembros del Apostolado del Cenáculo Misionero de Inmaculada Concepción de María, Compton, California, roguemos al Señor.
Por los miembros del Cenáculo Misionero, especialmente nuestros enfermos, roguemos al Señor.
Por los miembros difuntos del Cenáculo Misionero, especialmente Hna. Clare Francis Connolly, MSBT, 2002; Leticia Hernández, ACM, 2015, roguemos al Señor.
Lectura: La primera palabra de Dios a la inteligencia humana es un mandamiento para que se le sirva. Nos anuncia que Él es nuestro Señor, nuestro Dios, nuestro dueño supremo. Nos dice que, sólo Él es responsable de nosotros, siendo Él muy positivo en este asunto; no deja espacio para ninguna duda ni pueden haber mal entendidos. Nos ha suministrado una ley ya revelada; ha desvelado su objetivo y esa ley proclama: "lo que debes" y "lo que no debes hacer." "Debes hacer esto" y "no debes hacer esto otro." Estos mandatos son los que constituyen los diez mandamientos de Dios (MCM, p. 187/255).