Lecturas: He 2,14a.36-41 / 1 Pe 2,20b-25 / Jn 10,1-10
Intenciones del Cenáculo Misionero: Dedicamos los domingos al misterio de la Santísima Trinidad. Hoy oramos:
En acción de gracias a Dios por haber revelado la Trinidad, roguemos al Señor.
Por nuestro santo Padre, nuestros obispos y los Custodios del Cenáculo Misionero, roguemos al Señor.
Que la misericordia de Dios se manifieste en nuestro trabajo y en nuestros ministerios, roguemos al Señor.
Por los miembros del Apostolado del Cenáculo Misionero de Los Servidores de Cristo, Canóvanas, Puerto Rico, roguemos al Señor.
Por los miembros del Cenáculo Misionero, especialmente nuestros enfermos, roguemos al Señor.
Por los miembros difuntos del Cenáculo Misionero, especialmente Colleen Green, ACM, 2011, roguemos al Señor.
Lectura: San Pablo también enmendó grandemente sus faltas. ¡Cuán ardientemente sirvió y amó a Dios! No ponía límite alguno a los sacrificios que hacía por amor a Jesús. Él también llegó a ser el santo del arrepentimiento. Su orgullo fue herido de muerte bajo la mano castigadora de Dios. El primer grito que salió de su corazón fue, "Señor, ¿qué quieres que yo haga" (Hechos 9, 6) (MCM, p. 124/167)?

