Lecturas: 1 Cor 2,10b‑16 / Lc 4,31‑37
Intenciones del Cenáculo Misionero: Dedicamos los martes al misterio de la Encarnación. Hoy oramos:
Por la gracia de diseminar un conocimiento y amor por el misterio de la Encarnación, roguemos al Señor.
Por que los desempleados y los que tienen poco trabajo encuentren trabajo que le da sentido y dignidad a sus vidas, roguemos al Señor.
Por los que enseñan, sirven de catequistas o están en el apostolado académico, roguemos al Señor.
Por los miembros del Apostolado del Cenáculo Misionero de Dulce Corazón de María, Paramount, California, roguemos al Señor.
Por los miembros del Cenáculo Misionero, especialmente nuestros enfermos, roguemos al Señor.
Por los miembros difuntos del Cenáculo Misionero, especialmente Isabelle Derinato, ACM, 1994; Alfonso Castro, ACM, 2007; Hno. Boris Farrah, ST, 2018, roguemos al Señor.
Lectura: Dios es amor. La caridad es la más elevada de las virtudes. San Pablo nos dice que si poseemos todas las demás virtudes y no practicamos la caridad, no tenemos nada - El precepto de caridad es doble. Por un lado concierne a Dios y, por el otro, a nuestro prójimo. Dios es el bien supremo y por lo tanto debe recibir adoración suprema. Debe recibir amor en forma suprema. Él es merecedor de todo el amor de ustedes porque él es perfecto. Debemos amarlo con todo el corazón, con todas nuestras fuerzas y con todo nuestro entendimiento (MCM, p. 185/252).

